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domingo, 24 de febrero de 2013

La Quiniela de Oro 2013: And the Oscar goes to...

Después de mi estrepitoso fracaso como vidente de los Goya, no he querido dejar pasar la oportunidad de vaticinar los resultados de los Oscar 2013, unos premios que este año se debaten no solo entre dos "grandes" sino entre un puñado de películas de calidad entre las que cualquiera podría dar la sorpresa. 'Argo' es la que más asoma la cabeza por su triunfo en los Globos de Oro, los BAFTA y los Critics Choice entre otros. Pero también 'El lado bueno de las cosas' o 'Lincoln' son serias candidatas a ponerse la corona de laureles, la primera por ser la historia de amor que tanto abunda en el palmarés de Hollywood aunque con un elemento diferenciador que le ha valido un Globo, los principales Independent Spirit y el reconocimiento del American Film Institute como una de las diez mejores películas del año. Sería desagradable irse a la cama al amanecer después de ver cómo Steven Spielberg recoge el Oscar a la mejor cinta. Básicamente porque no lo es. El rey Midas no ha rodado el peliculón que muchos esperaban, sino más bien un biopic muy político y parcial (y algo tostón) del presidente que abolió la esclavitud.

La jeroglífica 'The Master' no ha terminado de saciar la sed de Thomas Anderson que el público tenía desde la maravillosa 'Pozos de ambición'. Tampoco 'Zero Dark Thirty' merecería semejante distinción aunque los críticos de USA le besen los pies a Kathryn Bigelow. Y pese a mi amor incondicional por 'Los miserables' se atisba muy complicado que Hollywood vuelva a darle esta vez a Tom Hooper su segundo trono por un musical de tono europeo.

Personalmente creo que 'Amour' es la más digna de llevarse todo a cuanto esté nominada (película, director, actriz, guión, film extranjero), pero es improbable que la Academia se vuelva a arrodillar ante una obra extranjera como ya hizo el año pasado con 'The Artist'.

Mucho más claras son las estatuillas para Daniel Day-Lewis por su disfraz de Lincoln y para Jessica Chastain por su logrado papel de espía solitaria en 'Zero Dark Thirty'. Anne Hathaway ya ganó el Oscar a mejor actriz de reparto en los primeros pases de prensa de 'Los miserables', y todo apunta a que su compañero masculino será Tommy Lee Jones por Lincoln, pese al enorme respeto que ha perpetuado Christoph Waltz tras su intervención en 'Django unchained'.

En el apartado de guiones, el propio Tarantino escupió su sorbo de champán cuando oyó mencionar su nombre en la gala de los Globos de Oro. Una gracieta anecdótica que no está de más recordar en forma de gif. Pero la sorpresa fue mayúscula cuando al rato le vimos recogiendo el premio. Sería justo y necesario que recogiese el mismo trofeo por partida doble, algo que logró con 'Pulp Fiction' (1994) y que no ha vuelto a repetir desde entonces. Desde luego la crítica y el público le avalan. En cuanto al guión adaptado, no sería raro que se lo diesen a 'Argo' junto a mejor película, aunque también es muy posible que David O. Russell reciba el honor para no irse de vacío.

Sin más dilación y salvo cortometrajes, estos son mis votos y predicciones antes de las 2:30 a.m., hora española en la que el maestro de ceremonias Seth MacFarlane dará comienzo a la 85ª edición de los Premios Oscar:

martes, 19 de febrero de 2013

'Lincoln': Cómo convertir la Historia en oro (y en plomo)

Alberto Hernando



Título original: Lincoln Director: Steven Spielberg Guión: Tony Kushner Fotografía: Janusz Kaminski Música: John Williams Reparto: Daniel Day-Lewis, Sally Field, Tommy Lee Jones, David Strathairn, Joseph Gordon-Levitt Distribuidora: Fox Pictures 

Lo primero que ha de tener presente el espectador que va a ver 'Lincoln' es que no se trata de una película sobre la guerra de secesión, ni de un biopic al uso. Se trata de una maniquea ilustración de la aprobación de la decimotercera enmienda y de un retrato heroico del presidente de la Unión, Abraham Lincoln, un auténtico y adorado mito americano.

Aparentemente el objetivo de Spielberg es aunar la Historia con la humanización e intimidad del personaje, ese gusto tan actual de humanizar a los héroes y a los mitos. Algo que en buenas manos puede salir bien. Me incluyo entre quienes valoran y admiran una magnífica deconstrucción de cualquier mito, por ensalzado que tenga a ese héroe. En manos del Rey Midas de Hollywood esto no es así, se humaniza al personaje histórico con típicos problemas domésticos -hijo muerto, mujer preocupada por la familia tratando de anteponerla a la causa [histórica en este caso], y deja de contar- y un dilema moral tan usado que sorprende su repetido éxito. El resultado no es la deconstrucción del mito, sino su heroización en la esfera familiar. Por supuesto Lincoln es sensible, inteligente, tiene firmeza y tacto con los problemas familiar, astuto, etc. Es decir, todas sus míticas virtudes políticas exaltadas hasta el hastío en el discurso nacional aplicadas de puertas a dentro de casa. Durante la película tenía que imaginarme a Lincoln en el wáter para recordar que era humano. El film es por tanto, en todas sus acepciones, una americanada.