martes, 4 de diciembre de 2012

'Django Unchained': primeras reacciones



Apenas falta un mes y medio para que lo nuevo de Tarantino llegue a las pantallas y ya comienzan a aparecer las primeras opiniones. Por lo que desvelan algunos críticos afortunados y gente del mundillo que han podido verla parece que Django Unchained -estreno en España el 25 de enero- ha suscitado buenas reacciones. Tanto que hasta la ven como una firme candidata a las preciadas estatuillas.

La castellanizada como Django desencadenado nos contará la historia de un esclavo (Jamie Foxx) que debe ayudar a un cazarrecompensas (Christoph Waltz) a atrapar a unos asesinos a cambio de su libertad. Así se convierte en un ¿despiadado? pistolero en mitad de la Guerra Civil Americana, al parecer con historia de amor de por medio.

"Un spaghetti western brutalmente divertido que hace con el mundo de los negocios lo mismo que Malditos bastardos hizo con el de la guerra. La mejor película estadounidense de 2012". (David Ehriich, Criterion Corner).

"Django... ha sido alucinante. DiCaprio se sale, te rompe los esquemas". (Rian Johnson, director de Looper).

"Acabo de ver, básicamente, un homenaje de tres horas a [la parodia western de Mel Brooks] Sillas de montar calientes". (Lou Lumenick, jefe de la sección del cine del New York Post) (Lou Lumenick, jefe de la sección del New York Post).

"Bueno, Django desencadenado es jodidamente increíble. Ostia, tío. Lo mejor. Tarantino es el rey". (Eric Appel, director y guionista).


"Christoph Waltz es un actor extraordinario: realmente se come la película. (...) Un gran filme: muy sangriento, pero también muy divertido. La clase de película que te hace reír con cosas de las cuales normalmente no te reirías en absoluto". (Julie Seureau, directora creativa de Columbia Pictures).
"Es increíble. Y esto no es sólo un alarde en plan "yo la ví primero". Tiene ya un pie en la nominación a Mejor Película. (...) Cuatro horas después de verla, mi padre y yo seguíamos hablando de ella. Christoph Waltz puede apostar por una nueva nominación gracias a Tarantino". (Joshua Cordes, técnico de efectos especiales -Los Vengadores, Avatar, El curioso caso de Benjamin Button). 
"Desde el comienzo hasta el final, Django se mete al público en el bolsillo. Ingeniosamente divertida, gran acción, grandes diálogos. ¡Definitivamente, una competidora para los Oscar! (...) Respecto a las interpretaciones, a la altura de lo que esperas de una película de QT: fantásticas. Dura dos horas y 40 minutos, y se me hizo corta". (Jeff Goldsmith, Backstory.net).
"La primera película de Tarantino como miembro del Sindicato es divertida, demencial, violenta, extremadamente entretenida. Adoro a Christoph Waltz. Don Johnson debería hacer más películas: Waltz y él están geniales juntos". (D-Dub, espectador).
Fuente: Cinemanía
No lo vamos a negar. Los trailers que Tarantino nos ha ido dando a cuentagotas están cargados de pirotecnia, violencia e incluso comedia, lo que puede servir en bandeja un buen western 'tarantinizado'. El hambre de más papeles que dejó Waltz a los espectadores tras Malditos Bastardos hace que sea uno de los principales atractivos de la cinta, sin contar con un Eli Roth borrado del mapa y la poderosa voz de Johnny Cash. Mis mayores dudas recaen en la elección de Jamie Foxx en el papel principal y en esa misteriosa aparición de Franco Nero, protagonista del Django de 1966. Y sí, merece la pena disfrutar del spaghetti western de Corbucci aunque sea a modo de aperitivo, ya que quizás no solo compartan canción principal...


jueves, 29 de noviembre de 2012

'El capital': Mover los hilos





Título original: Le Capital Director: Constantin Costa-Gavras País: Francia Guión: Costa-Gavras, Karim Boukercha, Jean-Claude Grumberg Fotografía: Eric Gautier Reparto: Gad Elmaleh, Gabriel Byrne, Liya Kebede Distribuidora: EMON Estreno: 30/11/2012


El cine de Constantin Costa-Gavras se define con frecuencia con una realización inferior al argumento. Historias de corrupción sociopolítica muy complejas, meditadas, que rozan el cine de culto ("Z", "Amén", "Arcadia"). Esta vez el director vuelve a coger la sátira por el mango partiendo de un trasfondo económico, aunque su esencia se pierde al poco de abandonar la sala.

"El capital" habla de una ficción dentro de una realidad imperceptible a nuestros ojos, tapada entre algodones en las altas esferas bancarias y que controla el dinero de millones de personas, a veces con tan funestos resultados. Es una película inteligente, madura, meditada. Jacques Torneur (Gad Elmaleh) representa el éxito precoz, los excesos y los vicios de un joven empresario al que la suerte le ha sonreído muy pronto. Ahora maneja la batuta de un gran banco que mueve fortunas y da trabajo a muchas personas. Y es en esa humanidad tapada tras los billetes donde debe fijarse antes de atender a sus caprichos de joven millonario.

Pero no es de un simple banquero lo que viste de Armani a la película. Jacques cae bien y mal. Su personaje es tan ambiguo como sus intenciones. Gavras maquilla a una especie de antihéroe que se ve atrapado en su jaula de oro mientras sus 'socios' le van dando un alpiste envenenado. Pequeñas palmaditas en la espalda cargadas de recelo y planes para usurparle el trono. Por supuesto la crisis financiera está presente en todo el film aunque de una forma implícita en la historia, sutil y con mensaje final incluido.

Sin embargo, una vez más la tara del cineasta griego recae en la forma superficial de narrar el guión, en la pretenciosa sofisticación, en la apariencia de telefilm y en unas obsesiones eróticas del protagonista que abarcan más minutos de la cuenta. Es una cinta de atractivo disfraz y mucho diálogo, de exigir demasiada atención al espectador para un tema que puede aburrirle. De engancharse o de aburrirse como las piedras en definitiva. A los que consiga atrapar no pierdan de vista otras piezas sobre la crisis como el documental "Inside Job" o los cortos de Alex Sailó.

martes, 13 de noviembre de 2012

'El festín de Babette': Delicatessen danés




CRÍTICA DE 'EL FESTÍN DE BABETTE' (1987)
País: Dinamarca
Director: Gabriel Axel



Veinticinco años pasan rápido si se hacen disfrutando de los exóticos manjares que saborean los comensales de esta entrañable y exquisita cinta. En 1987, Gabriel Axel se bañó de oro con un Oscar a la mejor película extranjera por "El festín de Babette", una comedia lírica ambientada en la Dinamarca del siglo XIX. Ese año también estuvo nominada "Adiós muchachos" de Louis Malle y, como curiosidad, "Asignatura aprobada" de José Luis Garci.

Y no es para menos que la nórdica se llevara el botín. Esta delicatessen protagonizada por inocentes pueblerinos es una de esas películas que por mucho tiempo que pase no envejecen. Quizás sea la poesía que la envuelve, la cómica peculiaridad de los personajes, los emocionantes diálogos, los amores imposibles y sobre todo, la delicada forma de narrar el paso del tiempo lo que la magnifica y hace perdurar.

Corren mediados de centuria y un militar del ejército francés es enviado a Jutlandia, una localidad agrícola danesa como reflexión por su inmaduro comportamiento. Lo que en principio le parecería un pueblo lleno de moscas, sin alma ni vida, acaba por cautivarle por completo, romance de por medio. Hasta que por devenires del destino debe abandonar la aldea. Misma fortuna corre un cantante de ópera que decide retirarse una temporada en busca de paz y aire puro. Es de esta forma tan humana y aparentemente desintencionada como el espectador se hace dependiente del pueblo, de sus vastos campos, de su naturaleza y de la camaradería que presiden sus habitantes. Pasan los años y las dos damas que en su día encandilaron a los apuestos nobles ya son dos ancianas relegadas al luto y a las tareas de casa. De pronto un día suena la puerta y aparece una extraña, Babette, una mujer que huye de un París en guerra y dispuesta a lo que sea por hallar techo y cobijo pacífico.

La forma en que conectan con esta mujer, experta cocinera y ardua trabajadora, les atrapa de tal forma que pasada una década no se imaginan una vida sin ella, hasta que sus innovaciones hosteleras ponen en peligro la calma espiritual de los pueblerinos. Así empieza un festín de cacerolas, vino, postres y cine que el espectador saborea en su paladar y surge la sonrisa, la melancolía, la nostalgia, la lágrima. El mensaje implícito de la austeridad huele a una sutil crítica a los lujos y vicios de las grandes ciudades, a un canto a la felicidad en lugares tan remotos y agrícolas como esta villa, religiosa y tradicionalista como ninguna. La felicidad bajo la amargura.