jueves, 8 de noviembre de 2012

'Skyfall': Renacer a tiros




Título: Skyfall Director: Sam Mendes País: Estados Unidos Guión: Neal Purvis, Robert Wade, John Logan Música: Thomas Newman Reparto: Daniel Craig, Judi Dench, Javier Bardem, Ralph Fiennes, Naomie Harris Distribuidora: Sony Pictures Género: Acción Estreno: 01/11/2012

James Bond es una saga muy irregular. Su recibimiento ha avanzado a trompicones en las ya 23 películas que la conforman, desde la mítica "Dr. No" hasta la deficiente "Quantum of solace", todas ellas con la acción y la intriga como base y con el implacable 007 apretando el gatillo. Un total de seis actores se han puesto en la piel del agente, cada uno con sus más y con sus menos, pero todos con ese toque de glamour, labia y efectividad y que durante 50 años han inyectado dosis de acción a su séquito de fans.

Ahora Daniel Craig se viste con su mejor traje para girar el cuello hacia un pasado al que ya tocaba regresar, mientras intenta detener a un auténtico psicópata con aires de venganza. La amenaza que se cierne sobre el MI6 coge por sorpresa a una anciana M, a la que ya invitan a retirarse. Pero no será antes de escribir una última página con un sabor a epílogo, agridulce, sorprendente. Sam Mendes ha escrito un capítulo muy especial, que explora la saga desde sus raíces y la hace explotar hasta la punta. Ha sido capaz de ligar el pasado y el presente de Bond con un guión bastante denso y diálogos al borde del drama pero sin dejar de lado la acción. Y no es una acción barata, de persecuciones previsibles, gadgets o explosiones sencillas. El frenetismo, el vértigo de las escenas de riesgo y los escasos recursos con los que cuenta esta vez Bond ponen al agente en aprietos muy serios, y eso el espectador lo agradece. 

La tragicomedia que traza Javier Bardem eleva con creces el ritmo de la historia. Maniaco, grimoso y perturbado por un pasado que le atormenta, pero a la vez elegante y chistoso, ya sea por el peluquín o por esa forma de burlarse del apocalipsis que maneja. Su comportamiento es el típico de alguien que no tiene nada que perder para calmar su sed de venganza. Como si el asesino de "No es pais para viejos" se disfrazara del Joker. Acojona.

"Skyfall" respeta al Bond del siglo XXI pero sin perder la tradición de sus antecesores y recupera la calidad perdida tras "Casino Royale". Lo complejo de los personajes y el sentimentalismo desemboca en un final satisfactorio, grandilocuente. Y aunque se hace algo larga el cautivador desenlace deja con ganas de más.

'Looper': Dos mundos, un destino




Título: Looper Director: Rian Johnson País: Estados Unidos Guión: Rian Johnson Reparto: Joseph Gordon-Levitt, Bruce Willis, Emily Blunt, Paul Dano, Piper Perabo, Jeff Daniels Distribuidora: Aurum Género: Ciencia ficción. Thriller

Los viajes en el tiempo son una aventura que por alguna razón atraen. Los hemos visto en las variopintas adaptaciones de la wellsiana La máquina del tiempo o más recientemente con Los cronocrímenes de Vigalondo, por no mencionar la popular trilogía Regreso al futuro. Lo bueno de Looper es que deja de lado toda la chapa espacio-temporal para dar paso a la acción, al peligro, a la violencia.
La acción se traslada a un futuro próximo, al 2044. Es un presente ficticio que se entrelaza con un 2074 cada vez más próximo, una época donde los viajes en el tiempo se acaban de inventar y en la que los asesinatos son tan difíciles de cometer que las víctimas de la mafia son mandadas al pasado para desaparecer ante su ejecutor.
Es un universo oscuro e inquietante, pero que se muestra en unas calles tan mundanas y rutinarias como las actuales, lejos por tanto de la estética cyberpunk que bien podría disfrazar la historia. La sociedad es tan mezquina y ambiciosa como la que conocemos, corrupta por la droga, el dinero y el ocio controlados igualmente por mafias. Organizaciones capaces de destruir personas, ya sea poniéndole una bala en el pecho o haciendo de justicieros espacio-temporales. Da igual. El mundo sigue siendo tan cruel como frágil, igual de dividido entre buenos y malos, todos con su dosis de problemas y vicios.
Gordon-Levitt encaja bien en ese papel de joven héroe con los justos artificios de chulito, solitario y dueño de sus propias acciones, aunque a la vez atado a un sistema de control impuesto del que no puede escapar. La interacción con su ‘yo’ envejecido es el plato fuerte, y no falta entre ellos algún diálogo valientemente cómico que reste peso a la acción. Una relación bipolar en la que tanto Levitt como Bruce Willis persiguen diferentes intereses, pero igualmente atrapados entre dos mundos hacia un destino común. No faltan las escenas de puñetazos y tiroteos tan clásicas de Bruce. El machito de La jungla de cristal resurge y borra del mapa a aquel viejete deMoonrise Kingdom, y solo le faltará decir “Yippi ka yei motherfucker” para ser un auténtico John McClane.
El problema surge cuando la violencia y la intriga se pierden por algún agujero negro en un momento -largo- en el que los personajes se detienen en el mismo espacio. Las escenas más lentas ocurren además en la tercera parte, lo que desequilibra en cierto punto el trepidante ritmo del comienzo.
La ágil cadencia del guión, o sencillamente la forma de dejar que la acción se explique por los hechos y no por largas explicaciones permite al público menos paciente conectar con la trama. Sin embargo, a pesar del magnético argumento, las no pocas situaciones cómicas y la notable acción, el desenlace se hace esperar demasiado y la historia va perdiendo fuelle hasta que salta por los aires. Aplaudible final igualmente.
Con todo, Looper es sin duda una interesante y atrevida cinta de Sci-Fi, muy recomendable para fanboys pero también apta para los que saben disfrutar de un buen thriller.

'Frankenweenie': Tim Burton echa chispas




Título: Frankenweenie Director: Tim Burton País: Estados Unidos Guión: John August Distribuidora: Walt Disney Género: Animación. Comedia de terror

Menuda sorpresa con “Frankenweenie”. Los pocos burtonianos que no conectaron con el mediometraje homónimo tienen por fin la oportunidad de experimentar con el que sin duda es la cinta virtual más lograda del tenebroso cineasta. El stop motion se descolora a blanco y negro en tres dimensiones, por primera y majestuosa vez.

La película parte con el escueto argumento original de afrontar la pérdida de un ser querido, nada menos que resucitándole. La relación entre el joven Victor Frankenstein con su perro Sparky es tan solo el principio de una historia que acabará elevando al cielo el mejor cine de monstruos, hasta hacerle soltar chispas, literalmente. La curiosa ‘mascota’ desata la locura de un colectivo de pueblerinos, y llega un punto en que la pantalla se colapsa de excentricidad con tanto bicho suelto. Pura dinamita.

Un guión en el que no faltan los chascarrillos, los personajes marginales y esa clara división entre los buenos, los malos y los peores que hace tan característico su grumoso cine. Gamberro, hermoso, auténtico. El 3D es tan solo un elemento superfluo y caprichoso de su visionado, ya que la misma estética en b/n hace que parezca estar ante un filme rodado en los años 20, pero con la tecnología de ahora. Genial. 

La sensiblería permanece en su dosis justa, suficiente para sacarnos una traviesa sonrisa al final. A la mente acude esa mueca de alegría que se esboza de forma automática cuando Winona Ryder flota sobre el aire al final de "Beetlejuice". Pero también esa lagrimilla que se escapa tras el desenlace de "Eduardo Manostijeras"...

Tim ha elegido una manera brillante de sacar las piernas del fango tras las malas críticas recibidas con Alicia o Dark Shadows, y que poco a poco clavaban su lápida. Ahora esa lápida es el eje de una película eléctrica, compuesta de energía y dulzura a partes iguales.