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sábado, 16 de febrero de 2013

Premios GOYA 2013: Quiniela

Apenas faltan 24 horas para conocer el resultado de los Premios Goya, una 27ª edición cargada de sorpresas y buen cine que sin duda deja muy por debajo a la calidad de la anterior. 'El artista y la modelo', 'Lo imposible', 'Grupo 7' y 'Blancanieves' pugnan por llevarse los principales bustos del pintor, y todo apunta a que serán las cintas de Bayona y Berger las que se repartan la tarta.

Ya revelé en mi reseña la devoción que siento por la última obra de Fernando Trueba. Es una pequeña gran película que no necesita trucos de montaje ni efectos especiales para encandilar al público. Sin embargo, Pablo Berger ha sabido excavar en los cimientos del cine mudo para plasmar sus pioneras técnicas desde el plano actual con 'Blancanieves', algo que 'The Artist' roza pero no consigue. 'Grupo 7' es un film muy serio y realista a pesar de contar con Mario Casas entre su reparto. Cuenta con la pega de que ya el año pasado otra policiaca, 'No habrá paz para los malvados', fue la mejor de las peores y obtuvo los principales premios. Y aunque 'Lo imposible' está rodada de un modo muy profesional, la sensación final tras el visionado es la de haber visto una historia lacrimógena muy cara. Por tanto todas ellas, con sus más y sus menos, son candidatos serios y dignos para llevarse el premio gordo a mi modo de ver.

Esta pues es mi predicción para los principales galardones que se entregarán este domingo. (La lista completa de nominados, en este enlace):

jueves, 10 de enero de 2013

Crítica 'Blancanieves': Cuento español, que no españolada



Título original: Blancanieves Director: Pablo Berger Guión: Pablo Berger Música: Alfonso de Vilallonga Fotografía: Kiko de la Rica (B&W) Reparto: Macarena García, Maribel Verdú, Sofía Oria, Daniel Giménez, Ángela Molina, Pere Ponce, Josep María Pou, Inma Cuesta 
Distribuidora: Alta Films

Los cuentos, como mitos populares que son, son proyecciones de la psique del pueblo, de lo que se ha llegado a llamar “inconsciente colectivo”. Estos cuentos fueron alterados, creciendo de boca en boca hasta fijarse por la pluma de maestros como los Hermanos Grimm. Es el caso del cuento inmortalizado por Disney: Blancanieves.

Muchas revisiones cinematográficas se han hecho desde entonces, pero ninguna como la que nos ocupa. Pablo Berger adopta el cuento como nadie captando su esencia y espíritu. Su adaptación no se limita a traspasar la historia de Blancanieves a la magnífica recreación de la España de los años 20; a cambiar el narcisismo de la madrastra reflejado en su espejo por otro proyectado en las revistas, al padre por un torero mutilado y castrado, etc. No, Pablo Berger va mucho más allá. Reintrepretando el cuento pretende plasmar el espíritu de España, su inconsciente colectivo reflejado en el folclore, el arte, la cultura española.

Por ello es tan importante volver a los orígenes. A las raíces del cine español mudo de los años 20, cuando ya había un potente lenguaje expresivo establecido, y a su correspondiente época, donde España aún no había perdido su idiosincrasia con una reaccionaria europeización. La película explora por tanto las profundidades de lo que es, o al menos fue, ese espíritu español. Este es el motivo de la decisión estética: B/N y silente, y del protagonismo del folclore y su sentido dentro del film.

Por folclore me refiero, claro está, al toreo como exaltación de la vida a través de la muerte y el flamenco como expresión de la vitalidad, para Berger antesala de la muerte. La niña, recluida primero con su tía, se cría como cantaora, para después, con ayuda del gallo “Pepe” –curioso el símbolo de resurrección que recordaremos en la última escena- reunirse con su padre y reapropiarse de sus herencia torera. Esto, por supuesto, antes de que el gallo acabe en la cazuela en un posible guiño a Baby Jane.

martes, 8 de enero de 2013

Nominaciones a los Premios Goya 2013

Un año más la Academia de Cine ha anunciado los nominados a los Premios Goya, un evento que esta vez cuenta con películas de calidad y que sin duda promete ser más jugoso y prometedor que la edición pasada. La mayoría de las quinielas apostaba por Lo imposible, Blancanieves, Grupo 7 y El artista y la modelo como candidatas a los principales premios. Nada de inesperado en ese sentido -aunque muchos apostaban también por Una pistola en cada mano- ni tampoco entre los seleccionados a mejores intérpretes del año.

Personalmente me alegro por el reconocimiento que a primera vista ha mostrado la Academia a Fernando Trueba, sobre todo por su tímida acogida en taquilla. Es un film insólito en la filmografía de un director con una gran imaginación y su experimento en blanco y negro merece más de una estatuilla.

Destaca una fuerte presencia extranjera en papeles masculinos de la mano de Jean Rochefort, cuya intervención en la obra de Trueba no merecía menos, o del reparto principal casi al completo de Lo imposible (Ewan McGregor, Naomi Watts y el pequeño Tom Holland). Carmina o revienta da un golpe en la mesa con la nominación de Paco León a mejor director novel y de sus sendas demoledoras actrices -madre y hermana-, que han demostrado que se puede hacer cine barato, transgresor y entretenido abriéndose paso entre bambalinas.