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jueves, 31 de enero de 2013

¿Qué es 'Mapa'?




Título original: Mapa Director: León Siminiani País: España Guión: León Siminiani Fotografía: León Siminani Reparto: León Siminiani Distribuidora: Avalon Género: Documental Estreno: 25/01/2013

Mapa es un pseudo documental/diario atípico, una especie de cuaderno de bitácora narrado en primera persona por un joven director español, despedido de su empleo como guionista y que decide partir a la India en busca de la paz espiritual de la que carece en su apartamento. Allí se encuentra con una realidad muy diferente pero con unos elementos comunes a la suya que terminan por asombrarle. 

Rodado con cámara de mano, el film recoge escenas de sus exóticos viajes y de su vida cotidiana, sus inquietudes, sus dudas, sus miedos... un continuo auto bombeo que va desgranando la mentalidad de su aventurero narrador. Es un hombre paciente y con una enorme curiosidad hacia su entorno, sediento de aprender y de encontrarse a sí mismo en una etapa de pleno vacío existencial. De este modo muestra al espectador las virtudes en lugares inhóspitos que aqui no tenemos, y también saca a la luz cosas que poseemos pero que en realidad no apreciamos. 

El metraje no parece seguir una pauta determinada ni un formato fijo, la cámara está dentro de la cabeza de León para mostrar lo que ven sus ojos la mayor parte del tiempo. Eso hace que predomine la anarquía en gran parte del guión, con el fin de que los paisajes naturales o la ingeniosidad del relato maquille el resultado. A veces le sale, a veces no. Al igual que el público él mismo se pregunta varias veces qué pretende con esta cinta, a dónde quiere llegar, por qué está hablando solo... Cuesta seguirle pero de alguna forma quieres saber cuál será su siguiente viaje, qué sacará de provecho, quién es esa niña que aparece mediante flash backs, si se reconciliará con su novia. Pequeñeces que parecen no tener valor ninguno pero que van hilvanando el documental hasta el final.

Siempre es bienvenido un poco de cine experimental arriesgado entre un blockbuster y otro. La idea es original y el montaje es muy presentable, aunque el denso monólogo requiere un valiente visionado. Huele a Goya.

sábado, 12 de enero de 2013

Cine de Vanguardia: 'Berlín, sinfonía de una ciudad'. Algo va mal.

 http://pics.filmaffinity.com/Berlin_Sinfonia_de_una_ciudad-576279616-large.jpg

CRÍTICA DE 'BERLÍN: SINFONÍA DE UNA CIUDAD' (1927)

País: Alemania
Director: Walter Ruttman



Título original: Berlin - Die Symphonie der Großstadt Director: Walter Ruttmann Guión: Karl Freund, Carl Mayer Música: Película muda Fotografía: Robert Baberske, Karl Freund, Reimar Kuntze, László Schäffer (B&W) Reparto: Documental  
 
Estaba en unas aguas calmas cuando de repente no sé qué ocurrió. Creo que llegó el ferrocarril. Estaba a punto de amanecer. Íbamos camino a Berlín. Lo supe porque según avanzaba el tren por inamovibles raíles, entre postes eléctricos iban apareciendo edificios deshechos devorando el campo, surgían fábricas dormidas, y gradualmente, según nos acercábamos, crecía la publicidad. Llegamos a Berlín. A esas horas de la madrugada, con las calles vacías, las fábricas dormidas y las persianas bajadas. Las ciudades tienen algo de misterioso, un aura de extrañeza, como si se estuviera en otra parte. Solo un ser se movía: el reloj, dios y director de Berlín girando y girando. Empezó un excelente ejercicio de montaje.

http://www.plataformaurbana.cl/wp-content/uploads/2011/06/1307142073_berlin_symphony_of_a_great_city_3.jpg

Empezó a desperezarse el titán, a agitarse sus entrañas. El corazón comenzó a latir. Trenes cargados de hombres fluían por venas de hierro y acero. Las persianas subían. Se calentaba la máquina…

viernes, 9 de noviembre de 2012

'Holy Motors': Inclasificable belleza de lo absurdo




Título original: Holy Motors Director: Leos Carax País: Francia Guión: Leos Carax Música: Neil Hannon Fotografía: Yves Cape, Caroline Champetier  Reparto: Denis Lavant, Edith Scob, Michel Piccoli  Distribuidora: Avalon Films Estreno: 16/11/2012


'Holy Motors' representa la ambigüedad de un director bipolar, inquieto, atrevido. El disparate roza el drama de todo lo que ocurre en el interior de la limusina donde el Señor Oscar (Denis Lavant) se cambia de disfraz desde el amanecer hasta la noche. Su camaleónica personalidad le transforma de un aparente hombre de negocios a una anciana, a un vagabundo zampaflores, a un killer, a un padre de familia... Son situaciones abstractas con una intención desconocida, cada cual más bizarra y absurda y vacías de un significado concreto. Por la contra muy bien narrados y con una extraña tensión poética que atrapa si vas con la batería bien cargada de paciencia... y dispuesto a quemar  muchas neuronas.

Da la impresión de que Carax juega con el público para que este eche la imaginación a volar y saque sus propias conclusiones sobre quién es ese extraño hombrecillo, cuál es su cometido, por qué tiene que pasar por todos esos grotescos estados y con qué sentido. El resultado es un cuadro tan bello como horroroso, con una metáfora implícita que termina en una interpretación hueca, sencilla de olvidar. Ni siquiera la bella y frágil Eva Mendes resucita el esperpento. No es ciencia ficción. No es fantasía. Es puro cine experimental inclasificable, que cojea precisamente por ser pretenciosamente lírico y bizarro. 


Aún superando los prejuicios, es difícil canalizar la semejante retahíla de burdos disparates que suceden en casi dos largas horas, acompañados además de diálogos vacuos y encriptados en un misterio que no se resuelve. Resulta absurda, entrópica, anárquica. Inevitable aburrimiento. Tanta paradoja sobre la identidad en tiempos de crisis alarga innecesariamente una cinta ya de por sí densa, y cuando llega el desenlace poco se tarda en pensar que lo que pudo haber sido una interesante distopía acaba por ser un mero bacile transgresor.

Sin embargo, puede que bajo el velo de monstruosidad que abriga al protagonista se esconda una hermosura sutil, culpable de una sensación agridulce de lástima por su búsqueda de humanidad en vano. Quizás sea en ese elemento de resuélvelo-tu-mismo donde puede refugiarse la genialidad de Carax. Sea cual sea su intención y el esfuerzo que le haya dado el espectador para intentar comprenderle, su experimento provoca tantos estados de ánimo que al final uno no sabe si odiarle, aplaudirle o reírse de él. El jeroglífico está servido.