Título original: Jeune et jolie Director: François Ozon Guión:
François Ozon Fotografía:Pascal Marti Música: Philippe Rombi Reparto:Marine
Vacth, Géraldine Pailhas, Frédéric Pierrot, Charlotte Rampling, Johan Leysen,
Fantin Ravat, Nathalie Richard, Laurent Delbecque, Akéla Sari, Lucas Prisor Distribuidora:
Golem
Isabelle es una joven preciosa, de 17 años, hija de una adinerada familia
liberal francesa, miembros de la burguesía bienpensante. Isabelle se
prostituye.
¿Por qué te prostituyes, Isabelle? No lo disfrutas, no necesitas
ni gastas el dinero, no pareces estar explorando tu sexualidad, dime entonces,
Isabelle ¿por qué eres tan puta? ¿Por irresponsabilidad e inconciencia?,
¿simple curiosidad?, ¿mero acto de rebeldía? ¿estás desafiando y/o tratando de
suplantar a tu madre? ¿Qué vacío tratas de llenar?, ¿el dejado por tu padre al
marcharse?, ¿aquel formado por tu indolente y decepcionante primera vez?,
¿aquel que se formó al disociar el sexo del amor? ¿Por qué te prostituyes,
Isabelle?, ¿por incapacidad de amar?, ¿por qué el amor no es lo que esperabas?
o ¿por haber tenido una educación almidonada y liberal?, ¿por falta de
disciplina?, ¿por qué solo tienes 17 años? o ¿te prostituyes para saber cuánto
vales?, ¿cuánto están dispuestos a pagar los hombres por ti?, ¿para saber hasta
donde puedes llegar?, ¿para conocer el poder de tu cuerpo sobre los hombres?,
¿atraída por el deseo que provocas en ellos? ¿Qué vacío tratas de rellenar?
Dime, Isabelle, ¿por qué eres tan puta?
Título original: 300: Rise of an Empire Director: Noam Murro Guión: Zack Snyder, Kurt Johnstad (basado en la novela gráfica de Frank Miller) Fotografía: Simon Duggan Música: Junkie XL Reparto: Sullivan Stapleton, Eva Green, Rodrigo Santoro, Lena Headey, Jack O'Connell, Andrew Tiernan, David Wenham, Callan Mulvey, Andrew Pleavin Duración: 102 min.Distribuidora: Warner Bros
Desde que Heródoto escribió en su Historia las Guerras Médicas dejándose llevar por su admiración
hacia los combatientes y los influjos de la epopeya, han sido muchos quienes las
han rescrito, en todas las épocas, movimientos y géneros. Basten de ejemplos,
además del cómic de Frank Miller (1998) y la película Zack Snyder (2006); El león de Esparta (Rudolph Maté, 1961),
en el cine; la recomendable novela Salamina
de Javier Negrete (2008) en literatura; y en pintura, el Leónidas del neoclásico David o La batalla de Salamina del romántico Wilhelm
von Kaulbach. Todas ellas con sus ambiciones estéticas y sus intenciones
discursivas. Si Grecia es el pilar de la civilización occidental, su mayor
epopeya histórica tiene un valor incalculable y todos querrán apropiársela para
sus propios fines.
Con 300, Miller y Snyder
renunciaron a hacer una obra histórica y devolvieron a la historia de Heródoto lo que en ella había de épica y fantástica. No
importa que los historiadores actuales cifren el ejército persa en 300.000
hombres, Heródoto afirmaba que eran casi dos millones de guerreros y así
aparecerá en 300. Su intención no era
hacer un péplum clásico como Ridley Scott en Gladiator (2000), sino un poema épico, bárbaro, fantástico,
polémico y cargado de testosterona. A ambos les fascinaba la paradoja de que el
baluarte de la democracia griega fuera un pueblo guerrero de claros elementos
fascistas. Jugando a capricho con los elementos del cómic en formato de página
doble -los espartanos no merecían menos- y de la imagen cinematográfica con un
derroche de efectos artificiales y estilización de la violencia por ordenador, dieron
a la batalla de las Termópilas una atmósfera onírica, desrealizada, en la que
plasmaban un fantástico conflicto entre el orden y la razón (griegos), contra
el caos y lo irracional (persas); entre el bien y el mal. El éxito fue rotundo,
y las hipnóticas imágenes de 300 se
proyectan sobre videojuegos, películas y series posteriores.
Pero no podían faltar los moralistas de turno escandalizándose de
que un delirio imaginativo diera semejante imagen de los persas, del atractivo
fascismo de los espartanos e incluso de que osaran tener tan poco rigor
histórico. Como si no estuviera claro desde el tráiler.
Título original: her Director: Spike Jonze Guión: Spike
Jonze Fotografía:Hoyte Van HoytemaMúsica: Arcade
Fire, Owen Pallett Reparto: Joaquin Phoenix, Scarlett Johansson, Amy
Adams, Rooney Mara, Olivia Wilde, Chris Pratt, Sam Jaeger, Portia Doubleday,
Katherine Boecher, Alia Janine, Matt Letscher Distribuidora: Vértigo
Films
El bigote hipster de
Phoenix no engaña: en su primera película en solitario, el director de Cómo ser John Malkovich (1999) y Adaptation (2002) sigue dentro de la
posmodernidad. her, una película de
ciencia ficción blanda, sigue la estela de sus películas anteriores y otras, como
Black Mirror, en su reflexión sobre
el futuro al que nos dirigen las NTIC, y la concepción de identidad y las
nuevas formas de sentir y relacionarnos en esta sociedad mediada por la
tecnología. Es también una película sobre la difícil delimitación entre lo
real/corpóreo y lo virtual. ¿Acaso no es la lengua un artefacto virtual y
natural al mismo tiempo?, ¿no son virtuales todos los conceptos abstractos, e
incluso la identidad?, ¿acaso todos estos fenómenos virtuales no producen
emociones y experiencias reales?, ¿no se funda toda relación en una narración
interpersonal?
Pero si her se distingue, e incluso supera, a
otras producciones parecidas, es por prescindir de juicios, por su sencillez y,
sobre todo, por su sinceridad. Con her
no tengo esa sensación habitual del género de que el discurso del autor devora
el relato haciéndolo inverosímil y dejando a personajes sin vida, como meros
signos. Y es que her es la película
más personal de Spike Jonze. Ha echado toda la carne en el asador y ha ido más
allá de la ciencia ficción para narrar una historia de amor, desengaño, dolor,
soledad, y la reconstrucción de uno mismo.
Título original: Oh BoyDirector: Jan Ole GersterGuión: Jan Ole GersterFotografía: Philipp Kirsamer (B&W)Música: The Major Minors,
Cherilyn MacNeilReparto: Tom
Schilling, Marc Hosemann, Friederike Kempter, Justus von Dohnányi, Michael
Gwisdek, Katharina Schüttler, Arnd Klawitter, Martin Brambach, Andreas
Schröders, Ulrich Noethen, Frederick Lau, Steffen C. JürgensDistribuidora: Surtsey Films
He visto esta opera prima independiente, alemana y en blanco y
negro sin un café previo y, sorpresa, no me he dormido ni un segundo de sus
bien calculados 83 minutos de metraje.
Más allá de sus discretos logros - ser intelectual sin ser pedante, pretenciosa y sin discursos, dramática
sin olvidar la comedia, y ligera en todos estos aspectos-, Oh Boytendrá ha tenido (recordemos que aunque llegue a la
España de Wert ahora, la película es de 2012 y ya ha cosechado importantes
premios) éxito ante todo por ser afín al sentir de toda una generación. La
generación del desorientado Niko Fischer, Tom Schilling y el novel Jon Ole Gerster;
la generación crecida en el estado del bienestar y arrojada a la crisis, la nuestra,
o al menos, la mía.
Título original: Yut doi jung si
(Yi dai zong shi) (Yidai zongshi) (The Grandmaster) Director: Wong
Kar-WaiGuión: Wong Kar-Wai, Xu
Haofeng, Zou Jinzhi (Historia: Wong Kar-Wai)Fotografía: Philippe Le SourdMúsica: Shigeru UmebayashiReparto: Tony Leung Chiu Wai, Zhang Ziyi, Zhao Benshan, Chang
Chen, Brigitte Lin, Zhang Jin, Song Hye-kyo, Wang Qingxiang, Cung Le, Lo
Hoi-pang, Liu Xun, Leung Siu Lung, Julian Cheung Chi-lamDistribuidora: Golem distribution
Me gusta el
Wuxia. Como mostró Tarantino, es el Western oriental. Me encanta el
Western. Ambos géneros son más que hermosa fotografía y escenas de acción,
tiros o peleas. Hay un potencial trágico y operístico en ellos. Con sus
paisajes inabarcables, las sucias tabernas o los recargados burdeles, una épica
reposada y profunda, duelos y la intensa carga emocional arrastrado por sus
personajes, son géneros perfectos para dilatar y concentrar el tiempo al antojo
de delicados climas emocionales que nos envuelven profundamente. Son géneros
perfectos para crear películas emotivas y reflexivas con el tiempo como figura
central. Sergio Leone lo sabía. Adoro a Sergio Leone.
Hay mucho Sergio Leone en esta película. Mucho de Erase una vez en América (Once Upon Time in
America, 1984) más allá de los arreglos a la formidable composición de
Ennio Morriconne Deborah’s Theme.The Grandmaster también es una narración
subjetiva movida por la memoria en que bucea su protagonista. Allí, “Noodles”
(Robert de Niro) hilvanaba el humo de sus recuerdos sobre la amistad perdida
con el ambicioso Max (James Wood) dilatando el tiempo de la narración por sus
emociones; del mismo modo, aquí, el mítico Ip Man, maestro de Bruce Lee, viaja
en busca del tiempo perdido. Una búsqueda imposible en pos de un amor sutil que
pudo ser y no fue, perdido en el devenir del tiempo. Un tema en absoluto ajeno
para el director de Deseando amar (In the
Mood For Love, 2000). El opio siempre es un consuelo para el recuerdo. Ip
Man, que a causa de la guerra pasó de tenerlo todo a ser un inmigrante más en
Hong Kong, sin una manta si quiera que echarse sobre los hombros, escogió otra
alternativa. Escogió el Kung Fu. Más que un arte marcial: una forma de vida. The Grandmaster es un homenaje a este
hombre.
Título original: The Broken Circle BreakdownDirector: Felix Van GroeningenGuión: Carl Joos, Felix Van GroeningenFotografía: Ruben ImpensMúsica: Bjorn ErikssonReparto:Veerle Baetens, Johan Heldenbergh, Nell
CattrysseDistribuidora: Golem
distribution
Han pasado varias semanas y aun pienso en Llewyn Davis. Aún me cabrea
su ausencia en los Oscar. Con tan buen recuerdo, me apetecía este homenaje al bluegrass, “la más forma más puro de country estadounidense”. No tienen nada
que ver. Alabama Monroe (The Broken
Circle Breakdown) es, ante todo, un melodrama. Avalado, eso sí, por
numerosos festivales y una nominación a los Oscar como mejor película
extranjera.
Felix Van Groeningen no quiere que su carta de presentación en
EEUU sea un millonésimo drama sobre una enfermedad terminal, la leucemia. Como
tantos otros autores de melodrama, quiere que su película sea una reflexión
sobre la muertey por tanto, sobre la
vida, el consuelo.
Título original: La vénus a la fourrure Director:
Roman PolanskiGuión: Roman
Polanski, David Ives (Teatro: David Ives)Fotografía: Pawel EdelmanMúsica: Alexandre
DesplatReparto:Mathieu Amalric, Emmanuelle SeignerDistribuidora: Wanda vision
Nunca sé a qué atenerme ante cada nuevo estreno de Polanski. Nunca
sé qué esperar, solo que el director polaco tratará de perturbarme. Con La Venus de las pieles (La vénus a la
fourrure) Polanski vuelve a adaptar una obra de teatro, con economía de
medios pero con todos los recursos cinematográficos en pos de una historia
íntima de dominación femenina.
La nueva película de Roman Polanski es una matrioska rusa hipertrofiada. El polémico director adapta, con un
actor inquietantemente parecido a él como protagonista, la obra de teatro de
Davis Ives, donde el protagonista, Thoma Novachek, adapta
e interpreta la polémica novela de Sacher-Masoch -de quien procede el término
masoquismo- La Venus de las pieles
(1870), sobre un hombre, Severin von Kushemski, de personalidad masoquista
entregado a Wanda von Dunajew, la encarnación afrodisiaca de las fantasías del
escritor decimonónico. Demasiados niveles, ¿no? pues la cosa se complica. Ante
la presencia de una actriz, Vanda (Emmanuelle Seigner, la volutuosa mujer de Polanski),
demasiado semejante al personaje que interpreta -por el misterio que la rodea,
el aura perversa que la introduce en escena, su inteligencia y antropofagia
bien podría ser una esfinge en lugar de una Venus-, el director de teatro
protagonista de la película, comienza a encarnarse en su personaje repitiendo,
salvo por el giro final, el drama escrito por Sacher-Masoch años atrás. Sacher-Masoch
(1870), Davis Ives (2010), Roman Polanski (2013). Kushemski, Novachek,
Polanski.
El año pasado me atreví a pronosticar los premios Goya. Acerté siete de catorce premios, y este año me conformo con que suceda algo parecido. Si en la anterior edición mi predilecta era 'El artista y la modelo', de Fernando Trueba, esta vez es a su hermano David al que espero ver premiado en las principales categorías por 'Vivir es fácil con los ojos cerrados'. Un escritor inusual que sabe convertir su talentosa pluma en historias cercanas y emocionantes. Un director que logra exprimir hasta la última gota los contados escenarios por los que se mueven sus personajes para hacer más íntimo el diálogo, frecuentemente cargado de lecciones difíciles de olvidar. No en vano sus guiones han sido nominados cuatro veces y él mismo ha optado otras dos por el honor al mejor realizador, todas ellas sin éxito. Javier Cámara posee otra ristra de nominaciones sin laureles, y no sería desacertado decir que su última interpretación es la más digna de llevarse el premio de su larga filmografía. Sin embargo compite con el magistral Antonio de la Torre, que este año repite doble candidatura.
Y en vista de que multitud de medios ya han puesto como "favorita" a 'La gran familia española', nadie se va a llevar una sorpresa cuando Daniel Sánchez Arévalo recoja uno de los varios galardones que muy probablemente reciba. El mero hecho de que su película aún se proyecte en cuarenta cines por todo el país mientras sus rivales se han de conformar con un puñado de pantallas ya concede alguna pista.
Sin más dilaciones esta es mi humilde versión de la principal lista de premios que se entregarán esta noche a partir de las 22h:
Título original: La gran familia españolaDirector: Daniel Sánchez ArévaloGuión: Daniel Sánchez ArévaloFotografía: Juan Carlos GómezMúsica: Josh RouseReparto:Quim Gutiérrez, Antonio de la Torre,
Patrick Criado, Verónica Echegui, Roberto Álamo, Héctor Colomé, Miquel
Fernández, Arantxa Martí, Sandra Martín, Sandy Gilberte, Raúl Arévalo, Pilar
CastroDistribuidora: Warner Bros.
La última película de Daniel Sánchez Arévalo es un cúmulo de
clichés y lugares comunes. La familia gran familia española, a lo Los Serrano, está formada por cinco
garrulos obsesionados por el futbol. Un hermano mayor, depresivo, a quien dejó
la mujer con deudas y una hija a cuestas; un hermano retrasado que todo lo sabe, ideal para el chiste fácil; una niña demasiado madura para su edad,
ideal para complementar al tonto; un triángulo amoroso entre hermanos (uno de
ellos es el listo de la familia y el otro el normal) movidos por celos y
envidias que se remontan atrás en el tiempo; y, como esto es España y una
producción de Antena 3, no podía falta el cani descerebrado que decide saltarse
las clases del instituto de “Física o
química”, para casarse tras cumplir 18 años, el mismo día de la final España
vs Holanda.
Título original: Captain Phillips Director: Paul
Greengrass Guión: Billy Ray (Libro: Richard Phillips, Stephan Talty) Fotografía:
Barry Ackroyd Música: Henry Jackman Reparto: Tom Hanks, Barkhad Abdi,
Mahat M. Ali, Barkhad Abdirahman, Faysal Ahmed, Michael Chernus, Catherine
Keener, David Warshofsky, Corey Johnson, Chris Mulkey, Max Martini, Yul
Vazquez, Omar Berdouni Distribuidora:
Sony Pictures
Han
hecho falta 2 meses, 4 nominaciones a los Globos de Oro, 6 a los Oscars (sí,
esa prestigiosa gala famosa por su buen gusto y que este año ha dejado fuera a Inside Llewyn y La vida de Adéle), una buena oferta en taquilla y mucha buena
crítica para arrastrarme más de dos horas frente al Capitán Phillips. Era de esperar: acción y discursitos, espectáculo
realista y denuncia social. Crónica periodística con fuegos artificiales. Pero
vaya, parece que con el chasco de Green
Zone, Greengrass ha aprendido la lección. Se ha dejado de intrincados
discursos en forma de thriller y libera el drama humano para que la denuncia
surja natural de la historia y los personajes (con algún diálogo irreal directo
al espectador, sí, pero podemos perdonarlo). Vale que es cine, que es
Hollywood, que solo son negocios, pero ahí todo puede salir bien, que son
americanos, no pescadores somalíes convertidos en piratas.
Título original: The Wolf of Wall Street Director: Martin Scorsese Guión: Terence Winter (Biografía: Jordan Belfort) Fotografía: Rodrigo Prieto Música: Howard Shore Reparto: Leonardo DiCaprio, Jonah Hill, Matthew McConaughey, Jean Dujardin, Kyle Chandler, Rob Reiner, Jon Bernthal, Jon Favreau Distribuidora: Universal
Si tuviera que elegir una sola de las razones por las que adoro el cine de Scorsese sería su inigualable capacidad para deslumbrar al público con protagonistas malvados. Antihéroes egocéntricos, viciosos, insaciables, que se hicieron inmortales bajo nombres como Jake LaMotta, Henry Hill, William Cutting o Sam Ronstein y en los que el grado de admiración del espectador es igual al rechazo por sus métodos, por sus discursos egoístas y por sus anhelos de crecer personalmente a costa de la mala fortuna de terceros. El nuevo demonio que Martin ha escogido para su nueva obra maestra no tiene nada que envidiar a los anteriores. Es un bróker de bolsa cuya única intención en la vida es ganar dinero estafando a otros, un derrochador que también es un yonki de las drogas duras, un mal padre, un fanfarrón. Y para colmo está basado en un personaje real, lo que hace aún más tentadora la visita al cine, por muchas horas que dure el asunto.
Título original: Inside Llewyn Davis Director: Joel Coen, Ethan Coen Guión: Joel Coen, Ethan Coen Fotografía: Bruno Delbonnel Música: Varios Reparto:
Oscar Isaac, Carey Mulligan, John Goodman, Ethan Phillips, Garrett
Hedlund, Justin Timberlake, Mac Casella, F. Murray Abraham, Jeanine
Serrales, Stark Sands Dstribuidora: Universal
He puesto a sonar Like a
Rolling Stone seguida de Hang Me,
Oh Hang Me mientras trato de ordenar mis sensaciones sobre la última gran
película de Joel y Ethan Coen. No solo por continuidad con el maravilloso final
de la película, sino porque mis conocimientos musicales y de folk no dan para mucho más. Un ligero problema
a la hora de disfrutar Inside Llewyn
Davis. La voz de Dylan se confunde
con los ecos de Oscar Isaac cantando Hang
Me, Oh Hang Me, y aunque siento cierta traición en haber sacrificado la
guitarra acústica por la eléctrica en mis altavoces, no dejo de escuchar la voz
cínica de Dylan preguntándome How does it
feel? How does it feel?
Aunque por lo general este año ha estado plagado de sorpresas y no nos han invadido excesivamente a blockbusters, solo un puñado de películas han sido realmente dignas de recibir largos aplausos al final de la proyección, de contemplar esos gestos tan impagables que de vez en cuando el espectador emite a modo de sonrisas y de ojos vidriosos, de necesitar quedarse sentado hasta que finalizan los crédito para asimilar el trago. Por eso quizás ninguna nos va a despedir el año a lo grande, en un intento de endulzarnos las últimas eucaristías de taquilla que a muchos nos gusta forzar. Nos vamos a tener que conformar con el lirismo pornográfico de Lars von Trier y con Bilbo Bolsón buscando castañas en Erebor.
Pero si hay algo que siempre compensa las agridulces conclusiones es esa lista que todo cinéfilo se guarda en la memoria para recomendarla a sus compañeros de vicio. Quizás es que uno se acostumbra fácilmente a que al menos haya un buen estreno por semana o por dos, como sucedió en la práctica totalidad del año anterior, pero esta vez me salen cinco títulos a rescatar:
1- La gran belleza (Paolo Sorrentino)
2- Blue Jasmine (Woody Allen)
3- La vida de Adèle (Abellatif Kechiche)
4- Prisoners (Denis Villeneuve)
5- Vivir es fácil con los ojos cerrados (David Trueba)
En esta minilista no incluyo películas que hayan participado en alguna entrega de premios. Es decir, nada de 'Amour', 'Searching for Sugar Man', 'Blancanieves', 'Django unchained', etc., que ya tuvieron sus elogios el año pasado y además son de producción anterior. Eso sí, de haber alargado la lista hacia el decálogo habrían entrado 'La mejor oferta' de Tornatore, 'Gravity' y '12 años de esclavitud', entre otras menores (sí, menores). Pero esto va de ser breves. Paolo Sorrentino merece sentarse en el trono por el hermoso y díscolo homenaje a la sociedad italiana que se marca a través de 'La grande bellezza'. Una belleza que resalta el lado más sucio de la hipocresía burguesa, explicada mediante la labia de un escritor venido a menos, pedante pero entrañable, bajito pero colosalmente respetable. Sus reminiscencias fellinianas acarician el sobresaliente cuando los personajes bailan en discotecas y la cámara se convierte en el mejor guía turístico que ha conocido la ciudad de Roma desde La dolce vita. Un regalo para la vista y también un mazazo a ese pequeño ser ególatra que de alguna forma todos llevamos dentro. Por otra parte Woody Allen ha logrado convertir a 'Blue Jasmine', su vuelta al drama, en un tapiz de críticas positivas que ya desbordan en su larga filmografía. Ojalá nos siga regalando películas hasta cumplir cien años, aunque sean tan flojas como 'A Roma con amor'. De 'La vida de Adèle' solo puedo repetir los mismos encomios que lleva recibiendo desde que Abellatif Kechiche levantó la Palma de Oro en Cannes. Pocas películas llegarán a escenificar el desamor igual que lo ha hecho el tándem Seydoux-Exarchopoulos a base de conversaciones maduras, de planos detalle hacia labios sinuosos que comen spaguettis y que besan otros labios, de escenas perpetuadas de sexo explícito sin caer en lo meramente pornográfico.
También me siento obligado a reivindicar 'Prisoners' como una de las películas del año. Por mucho que la Academia la ignore, para mi -y para una quincena de periodistas en España y Estados Unidos: ver link-, es uno de los thrillers más redondos y asfixiantes que he visto desde el mejor David Fincher. (Os invito a leer mi crítica en Bandeja de Plata). Por último no me gustaría desechar mi vena reivindicadora sin incluir a la que considero mejor película española de 2013, 'Vivir es fácil con los ojos cerrados'. No hagan caso a Montoro en eso de que este año no hay calidad local, pues más allá de la última de Sánchez Arévalo y del -->coloque su adjetivo favorito<-- de Almodóvar se esconde David Trueba, un director modesto y con una capacidad para narrar historias que muchos quisieran. (La críticaen un click).
Y para no ser menos justo, en la siguiente lista incluyo otras cinco películas que a mi parecer podrían haber dado mucho más de sí, sin contar por supuesto metrajes de desagüe como 'La jungla 5', 'Movie 43' o 'Gangster Squad'. Podéis leer la crítica completa pinchando en cada título:
1- The Bling Ring:Qué mona va esta chica siempre y qué bien graba su colección de cosmética. Sofia Coppola nos sometió a una hora y media de tortura fashion victim en la que nos hizo echar de menos una pastilla de cianuro.
2- El consejero: ¿Qué sucede cuando Sir Ridley Scott cumple 75 años y le da por trasladar a la pantalla un guión de Cormac McCarthy? Que Brad Pitt se viste de tejano, Cameron Diaz copula con un Ferrari y Javier Bardem se queda dormido en una sesión de rayos uva. Ver para creer.
3- Trilogía Paraíso: Por alguna razón Ulrich Seidl ha arrasado este año entre los círculos independientes más vistosos con su trilogía austriaca sobre el Amor, la Fe y la Esperanza, labrada con un tono documental atractivo pero también pretenciosamente morboso y en parte nauseabundo. Va al cajón de las revisables. De momento, decepción.
4- R3sacón: Como fan de esta saga me esperaba algo más del desenlace del barbudo salido y compañía. Otro ejemplo más del resultado de rodar con prisas y de querer alargar las buenas fórmulas de taquilla.
5- Bienvenidos al fin del mundo: Los fans de la comedia independiente tienen con este agridulce filme la oportunidad de cuestionarse la admiración que se ganó Adam Wingard por 'Zombies Party' y 'Scott Pilgrim'.
En definitiva, espero que 2014 sea tan bueno como 2012 y que seamos testigos de un año placentero y aplaudible, y que al menos nos haga mitigar el efecto secuela que nos invade en 2015... Eso sí, antes de los próximos Oscars todavía quedan por ver grandes títulos como 'Inside Llewyn Davis', 'El lobo de Wall Street', 'Her', 'La venus de las pieles' y la que más hype me ha generado desde que vi el tráiler: 'Nebraska', de Alexander Payne.
Título original: Umberto
D. Director: Vittorio De Sica Guión: Cesare Zavattini, Vittorio De
Sica Fotografía: G. R. Aldo Música: Alessandro Cicognini Reparto: Carlo Battisti, Maria Pia
Casilio, Lina Gennari, Memmo Carotenuto, Alberto Albani Barbieri
En un momento de ‘Umberto D.’,
el protagonista, desolado, en un cuarto derruido que le está siendo arrebatado
pero en el que vivió toda su vida, se asoma a la ventana sin esperanza y mira
fijamente el suelo. La cámara contempla el duro pavimento durante un rato y de
golpe se acerca a él con rapidez vertiginosa. Entonces cambia de plano y vemos
al perro Flike tumbado en los restos de la cama. El protagonista se aleja de la
ventana.
Esta escena condensa todo el último tercio de la narración que no
consiste más que en un desarrollo de esto. Es de una factura perfecta, el
tiempo está medido a la perfección, nos permite asomarnos a la mente de Umberto
sin necesidad de diálogos o voces en off y es emotiva hasta la medula, pero no
por la música o la manipulación de las imágenes, sino por la historia real y
humana que hay detrás. Es la esencia de la película.
Título original: Twelve Years a Slave Director: Steve McQueen Guión: John Ridley (Biografía: Solomon
Northup) Fotografía: Sean
Bobbitt Música: Hans Zimmer Reparto: Chiwetel Ejiofor, Michael
Fassbender, Benedict Cumberbatch, Paul Dano, Paul Giamatti, Lupita Nyong’o,
Sarah Paulson, Brad Pitt, Alfre Woodard, Michael K. Williams, Garret Dillahunt,
Quvenzhané Wallis, Scoot McNairy, Taran Killam, Bryan Batt, Dwight Henry Distribuidora: DeaPlaneta.
Se nota que ya se acercan los Óscars y comienzan a estrenarse las
películas manufacturadas para la gala. “12
años de esclavitud” es una de ellas. La era Obama, el 150 aniversario de la
Proclamación de Emancipación, el 50
aniversario de la Marcha sobre Washington,
y el recordatorio de que las heridas de la segregación racial siguen abiertas
como en el caso Trayvon Martin, están suponiendo en Hollywood una oleada de
trabajos sobre el racismo en Estados Unidos. La esclavitud y la lucha por los
derechos civiles son los temas predilectos -Criadas
y señoras (2011); Lincoln (2012);
Django desencadenado (2012); El mayordomo (2013); 42 (2013); Red tails (2013); Fruitvale station (2013), etc.- sin contar con la
nueva oleada que vendrá tras la muerte de Nelson Mandela-. La mayoría de estas
películas tienen algo en común: lo convencional y casi idéntico de su discurso.
Pero sobre todas estas películas aparece “12
años de esclavitud”, decidida a convertirse en LA película sobre la
esclavitud.
Puede hacerse irritante comprobar en cada plano la voluntad de
McQueen de partir de una intrahistoria personal y subjetiva para hacer el Gran
Relato sobre la esclavitud, peroal
menos no lo oculta y reivindica su voluntad de basarse en hechos reales, de asemejarse a “La
lista de Schindler” y de que su historia se convierta en el “Diario de Ana Frank” del racismo (también
afirma, como otros, que nunca antes se había tratado el tema con realismo, pero
dudo que Richard Fleischer (Mandigo,
1975) estuviera de acuerdo). Y lo ha conseguido, ha hecho LaPelícula
sobre la esclavitud en los EEUU (y la voluntad de ser libre), un Gran Relato correctísimo
y equilibrado que cristaliza el discurso
oficial. A cambio solo ha tenido que evitar arriesgarse en nada o
profundizar en algún aspecto, huir de las ambigüedades y problemáticas para
plasmar a la perfección la idea implícita que casi todos compartimos y que
lleva tiempo circulando por casi
todas partes; y, en resumen, hacer una película comercial lo más “vendible”
posible a un amplio público.
Título original: Much Ado About Nothing Director: Joss Whedon Guión: Joss Whedon (Obra: William
Shakespeare) Fotografía: Jay
Hunter Música: Joss Whedon Reparto:Amy Acker, Alexis Denisof, Nathan Fillion,
Clark Gregg, Reed Diamond, Fran Kranz, Jillian Morgese, Sean Maher, Spencer
Treat Clark, Riki Lindhome, Ashley Johnson, Emma Bates, Tom Lenk, Brian
McElhaney, Joshua Zar, Paul M. Meston, Romy RosemontDistribuidora:
Alfa Pictures
Mucho ruido y pocas nueces (2013),
no es un intento de Joss Whedon, un autor eminentemente popular, de entrar en
la alta cultura adaptando a uno de sus autores fetiches y eso se agradece. Es
un intento de hacer la opera prima
que durante 16 años de carrera le ha sido arrebatada. Su primer salto a la gran
pantalla fue forzado por los fans de Firefly
tras haber cancelado la prometedora serie y resulto en un decepcionante y
alargado “capítulo”; el segundo, fue
una megaprodución por encargo de Marvel. Ahora, por fin, ha tenido la
oportunidad de hacer una película barata e independiente, en blanco y negro, producida
por su mujer, rodada por sus colaboradores y amigos habituales, rodada en su
casa y con el material que él ha querido adaptar, tal y como le ha dado la gana:
una falsa opera prima de un director
que a estas alturas no tiene que ganarse al público y que no se encontraría con
problemas de financiación. Se agradece notar en cada plano que los actores y el
director están disfrutando con la película, pero además de la sospecha de
cierta impostura, no es suficiente.
Título original: The
Counselor Director: Ridley Scott Guión: Cormac McCarthy Fotografía: Dariusz Wolski Música: Daniel Pemberton Reparto: Michael Fassbender, Brad Pitt,
Javier Bardem, Cameron Díaz, Penélope Cruz, Rosie Perez, Bruno Ganz, Rubén
Blades, Toby Kebbell, Édgar Ramírez, Natalie Dormer, Fernando Cayo, Sam
Spruell, Goran Visnjic, Dean Norris, John Leguizamo, Velibor Topic, Giannina
FacioDistribuidora: Twentieth Century Fox
Probablemente, el principal problema de El Consejero sea presentarse como un thriller sobre drogas. En
realidad, la estructura de thriller solo es el motor de la historia y las
drogas no son más que una metáfora de la tentación. Ante todo, El Consejero es una historia de McCarthy.
Rodada por el director equivocado.
Los principales temas de la película no sorprenderán al lector de Meridiano de sangre o Todos los hermosos caballos. La destructiva
seducción por el poder. El poder del dinero, del sexo y de una mujer
inteligente o un abogado de éxito. Esta ambición por el poder nos convierte en
depredadores y presas y siempre hay una Cameron Díaz capaz de follarse un coche
de millones de dólares, más ambiciosa y más astuta que nosotros para darnos
caza. La importancia de las decisiones tomadas y la imposibilidad de rectificar,
enmendar los errores o de volver atrás; y al mismo tiempo, la imposibilidad de
predecir las consecuencias de nuestras elecciones, pues a menudo no nos dimos
cuenta de su importancia o de estar eligiendo cuando las tomamos. El mundo es
un lugar violento e impredecible: esa es la visión del ser humano y la vida de
Cormac, algo violento pero hermoso y en el caso del hombre con posibilidad de
elección. Todos los temas de la película pertenecen a la autoría de uno de los
mejores escritores norteamericanos vivos.
Título original: Soshite chichi ni naru (Like Father, Like Son) Director: Hirokazu KoreedaGuión: Hirokazu KoreedaFotografía: Mikiya Takimoto Reparto:Masaharu Fukuyama, Yôko Maki, Jun Kunimura, Machiko Ono, Lily FrankyDistribuidora: Golem Distribución.
En contra de lo que a primera
vista se pueda pensar, “De
tal padre, tal hijo” no trata (solo)
sobre el intercambio de dos niños al nacer; en lugar de ello es una película
que ansía reflexionar sobre la paternidad. ¿Qué significar ser padre? ¿Sustentar
a la familia y garantizar el éxito del hijo o darle un hogar cálido lleno de
amor y aceptación? ¿Cuándo se comienza a ser padre? ¿Nada más ver al hijo, cuando
uno se reconoce física o psicológicamente en él, tras habituarse al cambio
radical que ha tomado tu vida, o tras haber pasado horas con el niño? ¿Es igual
esta situación para el padre que para la madre, quien lleva al niño en su
vientre nueve meses antes de encontrárselo de frente? Sin duda la noción de ‘paternidad’ cambia con el tiempo, radicalmente
cuando se tiene un hijo, y sin duda es distinta en cada familia y en cada
progenitor. El tema del cambio de recién nacidos es la excusa que permite
lanzar estas reflexiones y captar la atención del público. Además permite
explorar otra de las cuestiones fundamentales del film: el significado de los
lazos de sangre. El intercambio de recién nacidos es en Japón, como en España
los robos, un tema de gran vigencia; y el significado de los lazos de sangre
fundamental en la cultura japonesa.
La principal misión en un drama como este es la credibilidad
del relato. Que las preguntas y las respuestas surjan solas, sin ser forzadas,
haciendo de los personajes algo más que signos en el discurso: personas reales que
sufren, aman y viven. La equilibrada sencillez de Koreeda y su particular sensibilidad
parecían adecuadas para el desafío.
Título original: The Bling Ring Director: Sofia CoppolaGuión: Sofia Coppola Fotografía: Christopher Blauvelt, Harris Savides Música: Brian ReitzellReparto: Emma Watson, Israel Broussard, Katie Chang, Leslie Mann, Taissa FarmigaDistribuidora: Vértigo Films
Si hubiera visto esta película en la tele me habría costado entender que los primeros diez minutos no se trataban de un anuncio largo de Loewe o de cualquier otra marca de perfume. Es cierto que ser hija de quien es se lo puso más fácil que nadie a la Coppola para hacer cine desde que se le cayeron los dientes de leche. Pero eso no fue una excusa para justificar ninguna carencia en sus primeros largometrajes, pues la neoyorquina pronto se hizo dueña de un estilo único que no solo le concedió el aplauso de la crítica y el público -entre ellos el mío- sino que le otorgó una estatuilla más que meritoria por el guión de 'Lost in Translation'. Es una historia potente y hermosa sobre sentimientos encontrados que siempre guardaré en la retina, al igual que 'Las vírgenes suicidas' y 'Maria Antonieta'. Sus personajes femeninos siempre orquestaban a la perfección con estupendos montajes estilizados con música pop, a modo de videoclips en los que la fotografía emerge en primer plano como también hace Wes Anderson. Esta vez Coppola repite la fórmula pero lo hace de una forma tan gratuita y repetitiva que me provoca sueño y cabreo. No hago más que esperar a que pase algo entre toda esa estética cursi que solo disfraza un discurso vacío, plúmbeo, intranscendente.