
Título original: her Director: Spike Jonze Guión: Spike Jonze Fotografía: Hoyte Van Hoytema Música: Arcade Fire, Owen Pallett Reparto: Joaquin Phoenix, Scarlett Johansson, Amy Adams, Rooney Mara, Olivia Wilde, Chris Pratt, Sam Jaeger, Portia Doubleday, Katherine Boecher, Alia Janine, Matt Letscher Distribuidora: Vértigo Films
El bigote hipster de
Phoenix no engaña: en su primera película en solitario, el director de Cómo ser John Malkovich (1999) y Adaptation (2002) sigue dentro de la
posmodernidad. her, una película de
ciencia ficción blanda, sigue la estela de sus películas anteriores y otras, como
Black Mirror, en su reflexión sobre
el futuro al que nos dirigen las NTIC, y la concepción de identidad y las
nuevas formas de sentir y relacionarnos en esta sociedad mediada por la
tecnología. Es también una película sobre la difícil delimitación entre lo
real/corpóreo y lo virtual. ¿Acaso no es la lengua un artefacto virtual y
natural al mismo tiempo?, ¿no son virtuales todos los conceptos abstractos, e
incluso la identidad?, ¿acaso todos estos fenómenos virtuales no producen
emociones y experiencias reales?, ¿no se funda toda relación en una narración
interpersonal?
Pero si her se distingue, e incluso supera, a
otras producciones parecidas, es por prescindir de juicios, por su sencillez y,
sobre todo, por su sinceridad. Con her
no tengo esa sensación habitual del género de que el discurso del autor devora
el relato haciéndolo inverosímil y dejando a personajes sin vida, como meros
signos. Y es que her es la película
más personal de Spike Jonze. Ha echado toda la carne en el asador y ha ido más
allá de la ciencia ficción para narrar una historia de amor, desengaño, dolor,
soledad, y la reconstrucción de uno mismo.

Es bien
jodido afrontar una ruptura. Un duelo en que el cadáver continua su vida (y
llama a su abogado matrimonial). Un presente desgarrado, un futuro abortado, un
pasado sin sentido a la deriva. Recuerdos que no cesan de sangrar. De repente
estamos perdidos y desorientados y dolidos, y sabemos que hemos de
rescribirnos, con nuestros miedos e inseguridades, rehacer nuestra vida e
identidad, en torno a nosotros mismos, aceptándonos, en soledad. O podemos
sustituir un cuerpo por otro para no sentirnos solos, que es más fácil, o
incluso ahorrarnos las molestias y necesidades de otro cuerpo, como con
Samantha. Resulta que Spike Jonze ha tenido que afrontar dos rupturas
simultaneas.
Después de Adaptation no volvió a contar con
Charlie Kaufman en el guión, ni con Sofia Coppola a su lado, por “diferencias irreconciliables”. Pasaron
siete años hasta que Jonze volvió a una relación, con Dave Eggers como
co-guionista, y sacó adelante Donde viven
los monstruos (2009), una fantasía virtual que, independientemente de su
resultado fallido, le permitió evolucionar y rehacerse como director y
guionista. El esfuerzo ha merecido la pena y en her, su primera película de madurez y en solitario, Jonze ha sabido
reciclar los despojos de sus anteriores relaciones en una película
auténticamente suya. Ha encontrado la manera de abordar los problemas de sus
primeras películas con menos artificios y retruécanos, abordando directamente
el conflicto dramático, confiando sus personajes a los actores principales (y
Phoenix, desde luego, está a la altura). Todo sin renunciar a lo mejor de la
influencia de la directora de Lost in translation
.
En her, Joaquin Phoenix da vida a,
Theodore, un hombre profundamente herido, incapaz de superar la ruptura de un
año atrás con su ex-mujer, entre recuerdos de entonces y el terror de
establecer nuevas relaciones, deambulando errático por las salas buscando un
polvo virtual que le ayude a dormir. Pero sale al mercado virtual un nuevo
Sistema Operativo con conciencia, “que te
escucha, te comprende y te conoce”, y además tiene la voz de Scarlett, y
comienza una relación original con ecos de Pigmalión. A través de su relación
con esa voz perdida en el ciberespacio, independientemente de su resultado,
Theodore tendrá la oportunidad de reconciliarse consigo mismo, perder el miedo
a quedarse solo, aceptarse y reconstruir los pedazos.

La película
tampoco es perfecta. A pesar de sus aciertos cómicos, la ironía, el humor
juguetón de Jonze, y de escuchar a Scarlett Johansson preocupada por no tener
su cuerpo, inteligentemente escamoteado en todo momento; al premiado mejor
guión original del 2013 le falta un poco de mala leche, sobre todo con esta
historia llena de perversas posibilidades, y Phoenix puede resultar demasiado
santurrón. Tal vez a her le falte, como a sus SO, más cuerpo,
más allá de su sobriedad formal en un intento de reflejar el hastío del
protagonista y de incluir cada vez más actores de fondo haciendo eco a la
historia del protagonista: hastiados primero, y sonrientes después mientras
intiman con sus aparatos electrónicos. Al fin y al cabo, como todo producto de
la posmodernidad, caracterizada para algunos por el pensamiento débil (Vattino, 1983) de un pasar despreocupado, es una película superficial, donde todo está a
la vista en un primer visionado, de usar, disfrutar y tirar, sin necesidad de
volver a ella. Y aun así, aunque por momentos her está a punto de caer en lo banal, logra emocionarme y mantenerme
atento y disfrutando las dos horas de la película.
En her, Spike Jonze logra lo que se
propone: aportar dos horas de cine para todos los gustos, sin renunciar a lo
que le interesa, y reflexionando sobre cómo cambiamos y crecemos continuamente
en cada relación, cómo el reto consiste en cómo dejar al otro la libertad de
ser quien es en cada momento y seguir amándole, aunque cambie. ¿Podrás seguir
amándole?, ¿podrá seguir amándote?, ¿es suficiente
con ello? Y lo más importante, ¿podrás amar a un hipster?

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